Sencillamente sobrecogedora. Pocos directores como Wyler saben mostrar ese entramado de negro y blanco que forman la guerra y el amor. Un amor limpio envuelto en el humo de las bombas, unas personas sencillas y bondadosas rodeadas del horror de la guerra, y la lucha de la bondad por abrirse paso entre esas nubes de crueldad. No es fácil llevar eso al cine, y mostrarlo con tanta nitidez. Lo hace Wyler y lo hizo después Douglas Sirk ("Tiempo de amar, tiempo de morir")... Pocos más.
En esta maravillosa película encontramos personajes "Capra", como el jefe de estación y la "simpática" abuela, familias "Ford" como la familia protagonista, pero, sobre todo, es una película "Wyler", una película del mejor Wyler.





